De transportistas de platos a asesores de servicio

Ha llegado el momento de la sala, ha llegado el momento de hacer las cosas bien, ha llegado el momento de exigir esa profesionalidad, y cuando hablo de profesionalidad, no me refiero solo al camarero de los restaurantes de estrella Michelin, o de los restaurantes de 3, 4 ó 5 tenedores, me refiero a la profesionalidad de todas las personas que se dedican al servicio de un restaurante, de un bar, de una cafetería, de una discoteca, de una taberna, de un café, etc. Esa profesionalidad tiene que ser la de la atención al cliente, la atención por los pequeños detalles, cuidar, mimar al cliente.

La seguridad que se debe de transmitir es muy grande, debemos de generar entornos seguros y  confiables. Para ello, la actitud del personal de servicio va a ser fundamental, desde la actitud va a empezar esa confianza del cliente.

Desde una actitud positiva, no desde una actitud de derrota, desde esa actitud, no se logrará. En este nuevo escenario, el camarero pasa a ser el protagonista, su imagen, su uniformidad, su limpieza, su olor, y naturalmente, sus competencias profesionales, también pasan a ser parte fundamental de esa confianza.

El cliente debe de ser exigente, se debe de acabar el ver a “profesionales” sirviendo con ropa de calle, con anillos, pulseras, relojes y todo tipo de objetos que son perfectos depositarios de la mayor de las suciedades.

Debemos de premiar como clientes a esos establecimientos que se preocupen por nosotros, que nos demuestren con sus actos, con sus uniformes, con su higiene, que nos están dando seguridad. Y exijamos la profesionalidad de las personas que trabajan en una barra, o en un comedor, digámosles así NO cuando veamos servir con ropa de calle, o cuando veamos poner un dedo dentro de un plato, o cuando veamos llevar los cubiertos con la mano, o cuando veamos recoger unos vasos con los dedos dentro de las copas sucias, etc,

¡ASÍ NO! Solo con esa exigencia por parte de los clientes, conseguiremos esa profesionalidad. Tiene que ser el cliente el que exija ese servicio, que ahora suma su importancia con la seguridad.

Y exijamos también esos conocimientos, no podemos permitir que la persona que nos atiende no conozca el menú, o la carta, o los ingredientes de ese cóctel…, ahora, esa comunicación con el cliente va a ser fundamental, esa explicación que nos den, cómo nos la transmiten, etc. Ahora es también el momento, si hasta ahora no lo habíamos hecho de escuchar al cliente, tenemos que escucharle para saber cuáles son sus necesidades e intentar satisfacerlas.

Los camareros no deben de ser transportistas de platos, los camareros son asesores de servicio

¿A qué cambia la definición?, pero para dejar de ser transportistas de platos y convertirnos en asesores de servicio, debemos de formarnos, de aprender la profesión, y de tener esa vocación de servicio por los demás.

Hay que invertir en formación, es de las mejores inversiones que podemos hacer en beneficio de nuestros clientes.

José Luis Samitier.

Profesor de «Servicios» – Escuela de Hostelería de Guayente.

Hay muchos más motivos de los que creemos para estudiar cocina

Motivos para estudiar cocina
Motivos para estudiar cocina

¿Sería posible que todos pasáramos por una formación en cocina a lo largo de nuestra vida escolar?

No cabe duda de que el sector de la hostelería en este país es uno de los grandes motores que emplea directamente a más de un millón de personas.

Sabemos que hemos topado con un gran obstáculo en los últimos meses, y sabemos que va a marcar la tónica de trabajo de los siguientes. Pero después de ésta, que saldremos, se buscarán muchos profesionales con vocación y perfectamente formados, superando la idea de que para hostelería todo el mundo vale. Profesionales a los que una vez formados en hostelería y con cualidades como el saber trabajar en equipo, y tener una buena actitud, el empleo no les va a faltar.

Nos puede aportar conocimientos, práctica, destrezas para enriquecer la alimentación

Además de ser un sector con una gran cantidad de puestos de trabajo cualificados por cubrir, y que por lo tanto, es un buen aliado para decantarnos por estudiar una de sus ramas, vamos a descubrir o darnos cuenta que ese es uno de los muchos motivos por lo que no deberíamos inclinarnos sobre la hostelería, o por lo menos dedicarle algún tiempo de nuestra vida académica y beneficiarnos de ella.

Una de las muchas razones y una de las que más peso podría tener, sería el saber acercarnos a una alimentación más saludable y de calidad. El conocer el valor nutricional de lo que estamos haciendo, el aprender a cocinar a un nivel profesional o más alto al amateur, puede hacer que tomemos conciencia sobre la necesidad de alimentarnos de una forma equilibrada, al conocer técnicas apropiadas a utilizar para cada tipo de alimento con el que vayamos a trabajar, o simplemente tengamos a mano. Mucha gente pasaría de saber hacer cuatro cosas, a contar con una amplia gama de recursos para optar por una alimentación más compensada y variada.

Además de luchar contra la obesidad en jóvenes, cada vez más presente entre nosotros.

Sabríamos elegir y cocinar productos de temporada, no depender de medios artificiales de cultivo como el uso de invernaderos, cámaras para alargar la vida útil de las frutas y verduras, etc.

Cada estación nos trae y nos ofrece productos que nuestro cuerpo necesita para mantener la salud en plena forma, por ejemplo, vitamina C en invierno con los cítricos o frutas con más contenido en agua para el verano como la sandía y el melón.

Controlaríamos el “despilfarro” en las casas. El aprovechar los alimentos aún cuando no parecen que sean ya aprovechables y así darles el valor que de verdad tienen, y que es muy difícil de ver en una sociedad como la nuestra donde casi nunca falta de nada.

Ver en qué podemos emplear ese resto o parte de verdura que no utilizaríamos de normal, o el simple ejemplo de ver que casi todo tiene utilidad, ya sea desde una pieza de casquería a una crema o un puré que lleva unos cuentos días en nuestra nevera y ya no nos llama la atención.

Vamos a darle una “vuelta de tuerca” para volverlos llamativos, apetecibles y no desecharlos.

Mantendríamos muchos platos y elaboraciones que han ido pasando de generación en generación y que actualmente estamos perdiendo, ya sea por la falta de tiempo, falta de interés, pero sobre todo por falta de conocimientos técnicos que nos están impidiendo el poder adentrarnos en según qué recetas que nos aportarían variedad y sobretodo traspaso de información culinaria a generaciones venideras.

Como hemos visto, estudiar cocina puede ser un buen camino para labrarnos un futuro muy interesante. Pero también nos puede aportar conocimientos, práctica, destrezas y habilidades para hacer nuestra alimentación más rica y variada, por ende una vida mucho más saludable.

Por: Pablo Villacampa Lordán
Profesor de «Cocina» – Escuela de Hostelería de Guayente.

Creando escuela

Ante todo esperanza COVID19
Ante todo esperanza COVID19

Ante todo, esperanza.

Primavera del 2020. Aquí estamos en el valle de Benasque viendo pasar la primavera sin poder disfrutarla, con mucho tiempo para pensar cómo acabará todo este caos. En especial para el gremio de la hostelería al que me siento vinculado desde los dieciséis años.

Cada negocio de hostelería tiene su propia realidad, por desgracia habrá algunos que cierren, y espero que la gran mayoría sobrevivan.

Este momento es como el tiempo muerto en un partido de baloncesto, parar (en este caso por obligación) y pensar qué tenemos que hacer para mejorar cuando vuelva a empezar el partido.

El panorama no es muy halagüeño, primero cuándo y luego cómo se abrirá. Habrá aforo limitado y la clientela tocada económicamente, esta es una ecuación muy complicada. Los hosteleros tendrán que hacer una gestión óptima para poder sobrevivir. Si se reduce el aforo y se aumentan las exigencias sanitarias, todo esto conllevará mayores costes, y los clientes tendrán que acostumbrarse a pagar por lo que esperan (en hostelería un producto y un servicio).

Yo, en la escuela de Guayente, insisto mucho a mis alumnos en la importancia de la gestión, no es suficiente con saber cocinar o servir bien un café. La gestión del personal, los costes, escandallos, las mermas, la gestión del economato y bodega, etcétera, va a determinar si ganaremos, cambiaremos el dinero o en el peor de los casos tendremos pérdidas.

Todo el mundo dice que ya nada volverá a ser igual. Bueno, yo discrepo en parte.

No entiendo una sociedad sin bares o restaurantes. Los seres humanos tenemos la necesidad de socializar. Necesitamos afecto, aceptación social, formar parte del KM0 grupo, etcétera. Todo esto se da en los bares.

Solamente por el hecho de no poder compartir una cerveza con los amigos esta crisis está resultando muy dura, por eso yo tengo claro que en cuanto abran los bares la gente volverá a salir y espero que sea pronto, por los hosteleros, los clientes y la economía.

Por: José MiguelGarcía-Escudero Ulibarri
Profesor de «Cocina» – Escuela de Hostelería de Guayente.

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Y después del confinamiento… ¿cocinamos?

Cocinamos
Cocinamos

Durante estos días de encierro las redes sociales están repletas de vídeos y fotos de comida y es que al final todos, por obligación o por gusto, tenemos un cocinillas dentro. La harina, huevos y levadura van que vuelan de la estantería del supermercado.

A todos nos está tocando pringarnos las manos en casa y espero que dentro de algún tiempo recordemos esta experiencia como algo positivo. Seguro que los más pequeños de la casa recordarán esta etapa no como un aislamiento por culpa de un virus maligno sino como la época en la que estábamos todos en casa y hacíamos cosas juntos, y es que no hay nada más gratificante que ver cómo unos cuántos ingredientes se van transformando para luego ser comidos y disfrutados en torno a una mesa y lo mejor… todos juntos.

Seamos cocineros de experiencias, vamos a enamorarnos de nuestra profesión.

Esta semillita ya estará en muchos de ellos y, ¿por qué no dedicarse a esto en un futuro? Al final la cocina es una necesidad, sí, pero por qué no formarse y poder ofrecer una parte de nosotros a los demás y es que al final, cuando haces un plato, estás ofreciendo una parte de tu experiencia, gusto y buen hacer a los demás, compartes algo muy personal.


Espero que recordemos esta etapa como el momento de reencontrarnos, de conocernos nuevamente, espero que este toque de atención sea para recordarnos qué es lo verdaderamente importante.

Reflexionemos sobre lo que nos hace verdaderamente felices. Vamos a pensar que el planeta se “resetea” y cuando salgamos de esta será una nueva oportunidad para ser felices, para hacer lo que nos gusta, nunca es tarde.

Todo el mundo vende la hostelería como un mundillo duro, lo primero que te dicen: “Tus amigos estarán de fiesta y tú currando”. Sí, es verdad, pero no te cuentan la otra cara de la moneda: “En tu trabajo harás nuevos amigos que serán como tu familia” y de hecho, luego tu familia de sangre no entenderá tus chistes de cocinero, “también tendrás momentos duros pero son muchos más los alegres y de satisfacción”. Esa misma satisfacción que ahora tenemos cuando vemos salir las galletitas del horno, o que vemos al crecer el pan en la encimera de la cocina y luego de horneado sentimos el crujir de su corteza, es como si nos hablara. Multipliquemos esa satisfacción y formémonos para dar lo mejor de nosotros mismos. Traslademos todas esas emociones a nuestra vida profesional, vamos a ponerle pasión a nuestro trabajo. Vamos a fabricar y vender experiencias felices. Vamos a formarnos en algo que realmente nos guste, nos haga brillar. Vayamos a la escuela y aprendamos el oficio para saber mimar y transformar los productos.

Que esta generación reaccione y transmita todo ese aprendizaje a generaciones venideras. La tierra necesita, ahora más que nunca, que le pongamos amor y dedicación, que hagamos las cosas bien. ¡Vamos a enamorarnos de nuestra profesión! ¡Seamos cocineros de experiencias!

Traslademos esas emociones a nuestra vida profesional, vamos a ponerle pasión a nuestro trabajo.

Por: Pilar Torres Fortún
Profesora de «Pastelería» – Escuela de Hostelería de Guayente.

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Un viaje a La Comarca de La Ribagorza

Escuela de hosteleria Guayente
Escuela de hosteleria Guayente
Escuela de hostelería Guayente – Sahún, Huesca, España

Hola amigo o amiga desde la distancia,

Hace días que no escribo, pero hoy prometo hacer dos cartas en vez de una. No sé dónde vives, dónde pasas las vacaciones o qué prefieres hacer cuando tienes tiempo libre así que hoy te quiero llevar a un lugar maravilloso para mí y que sólo nombrarlo me trae un millón de recuerdos que me hacen sonreír. Hoy nos vamos a la Comarca de La Ribagorza.

Durante cuatro cursos trabajé en una escuela de hostelería llamada Guayente. No imaginas la labor que allí se hace, la implicación que existe por parte del profesorado y lo que allí se vive en cada curso académico. Mientras viva solo tendré palabras de agradecimiento para mis compañeros y los alumnos que he tenido el placer de conocer allí. Con muchos de ellos a día de hoy aun mantengo contacto, quedamos o los sigo en redes sociales.

Si puedes cuando todo esto del COVID19 pase, te recomiendo que intentes ir a comer un día en alguna de sus jornadas de cara al público, te prometo que no te arrepentirás y que la experiencia sin duda será de lo más placentera. Si vas, no te vayas sin saludar a Mariángeles la mejor jefa que he tenido en mi vida, a Paco, a Javi, a José Luis o a Chemi (es imposible nombrarlos a todos) porque además de bien comido, te iras con la sensación de estar no solo entre grandes profesionales que aman su trabajo, sino la de estar entre gente que es como familia.

Hoy te propongo dar una vuelta por los Llanos del hospital, hacernos mil fotos con un paisaje que nos devuelve a la realidad de lo pequeños que somos frente a la grandeza de la naturaleza. Otro día podemos venir con nieve y hacer raquetas ya verás que es algo inigualable.

Te subo a Cerler y nos montamos en el telesilla, funciona también fuera de la temporada de ski, quiero tomar algo contigo allí arriba. En el mundo árabe les encantan las alturas porque sienten que así están más cerca de Dios y desde luego que allí arriba sentirás que hay algo mágico a nuestro alrededor. Tomamos cerveza bien fría porque hace calor y brindamos por un día maravilloso. El sol en lo alto, las montañas majestuosas que nos rodean y tú y yo, sin miedo, sin guantes, sin mascaras.

Toca bajar y te propongo ir a la mejor parte de la excursión de hoy. Vas a conocer al mejor amigo del mundo, Gerardo. Mi súper amigo tiene una quesería y allí se hace el mejor queso del mundo; «El Benasqués». Llegamos a su casa y como no podía ser de otra manera su familia nos recibe con afecto y cariño. Degustamos quesos y demás embutidos que maridamos con un buen vino. Nos cuentan mil anécdotas del valle y de su trabajo con las vacas. Tienen las vacas más bonitas que veras jamás. Siempre que subo me gusta ir a verlas. Hoy quiero que las veas y como buen amigo que es, Gerardo nos lleva. Entramos en sus granjas y hasta alguna se ha dejado tocar. Mi animal favorito son las vacas, ¿el tuyo cuáles? Yo ya ves que hasta para elegir animal soy rara.

Gerardo nos enseña todo como siempre hace con paciencia y una sonrisa. Tengo mucha suerte de contar con él en mi vida, lo conocí siendo su profesora y desde entonces nuestro vinculo es especial e inquebrantable, pese a la distancia, la vida y los años.

No sé si eres consciente pero no has dejado de sonreír en todo el día. Aquí la vida es diferente ¿verdad? Y el aire mucho mejor. Emprendemos el camino de vuelta, pero antes hemos entrado al Santuario de Guayente, aquí hay mucha devoción a la virgen y le hemos puesto una vela por ti y por todos los que están pasándolo regular estos días. Te agarro fuerte la mano porque parece que a la virgen le cae una lagrima y sentimos que no estamos solos; ni tú en el hospital ni yo desde casa.

Ya casi llegamos al final del día, te dejo de nuevo que descanses, pero antes te doy un abrazo y me vuelvo a casa, yo tampoco he dejado de sonreír en todo el día.

Gracias amigo o amiga ha sido un placer conocerte, sigue luchando desde la primera línea del campo de batalla porque yo y todos los que te quieren, desde la retaguardia seguimos animándote.

Alejandra Gimeno Barcelona

@alexandragb_es

Conocimiento del vino en la formación profesional de servicios de restaurante

Conocimiento del vino

¿Quién de Ustedes no ha ido a un restaurante y tras ojear la carta de vinos (si la hay), no ha pedido recomendación al Sumiller…?

¿Y quién es esa figura denominada Sumiller?

Actualmente este vocablo está aceptado por la RAE, pero sus orígenes nos trasladan a nuestros vecinos franceses a finales del Siglo XIX, que utilizan la palabra sommelier, para designar a aquella figura profesional encargada del servicio de vinos y bebidas en la sala.

Sus funciones principales aparte de la del servicio propiamente dicho, son las de la gestión de compras, confección de la carta de bebidas, asesoramiento al cliente si este lo solicitara, conocimiento de las características de los vinos, zona geográfica, maridajes, conocimientos de cata y sobre todo ese punto de psicología que debe tener todo buen profesional para aconsejar, y sobre todo para entender lo que va a satisfacer a las personas que están sentadas en la mesa del restaurante.

Para ser un buen profesional del mundo de los vinos y las bebidas hace falta formación. Es básica en cualquier faceta profesional, pero en la que nos ocupa estamos jugando con los gustos, preferencias, y en definitiva con el placer que experimenta el comensal cuando decide disfrutar de una experiencia gastronómica.

En la formación profesional, más concretamente en el segundo curso de Servicios de Restaurante, existe una asignatura denominada “El vino y su servicio”

Y no es fácil ni mucho menos, quizás sea la asignatura con más contenidos, términos y temas a desarrollar a lo largo del curso escolar. Para que Uds. Se den cuenta voy a enumerar cual es el plan de estudios de esta asignatura a lo largo del curso.

Factores del medio natural, análisis sensorial, la vinificación, Denominaciones de Origen de España, Los vinos del Nuevo mundo, los vinos de la Vieja Europa, el servicio de vinos además de la práctica correspondiente a algunos de estos contenidos (cata de vinos, iniciación a la cata, Servicio de vino en la sala, descorche, decantado, servicio en cestilla, desde cubo, la explicación del vino y sus características….

Y no sólo en el mundo de los vinos… También entran las cervezas, origen, clasificación, clases, servicio… el mundo de los aceites, aguardientes, licores, digestivos y antiguamente también el servicio y conocimiento del mundo de los cigarros (cigarros puros).

Los alumnos aprenden la base, luego hay que complementarla con lectura, visitas a bodegas, catas, y toda la información que uno pueda encontrar en internet, revistas especializadas, asistencia a ferias del sector y el conocimiento de marcas y bodegas nacionales y extranjeras.

En un mundo cambiante, en el que las marcas, bodegas, enólogos y el mundo del vino sufren una continua revolución, los mecanismos para “estar al día” son el conocimiento y la base formativa.

Cuando llegamos a un restaurante y encontramos personal cualificado y profesional, nuestra satisfacción es mas plena. Debería ser lo habitual, pero desgraciadamente se convierte en excepcional.

Ese sumiller que es capaz de aconsejar, sonreír y acertar de pleno en la elección de un vino, un buen brandy o un whisky, o un buen café. Todo comienza en el conocimiento, una buena base y luego recorrido. La salida es inminente, el recorrido duro y la meta el objetivo.

Por: Javier Pardo Ferrer.

Profesor de “El vino y su servicio” – Escuela de hostelería Guayente

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Consejos para la gestión de las emociones durante la cuarentena por el Coronavirus

Nuestras emociones con el coronavirus

Tras la comunicación institucional de la cuarentena obligatoria por el COVID_19 muchas personas se han hecho esta pregunta:

¿Cómo voy a afrontar tantos días encerrado en casa?

No debemos caer en la desesperación por la incertidumbre que provoca aluvión de información a través de televisión, radio o redes sociales con pensamientos negativos. El ser humano tiene una gran capacidad de resiliencia, somos capaces de superar situaciones críticas y seguir adelante. Es nuestra capacidad de gestionar las emociones lo que nos hace saber afrontar traumas, aprender y salir fortalecidos de ellos. Por ello, es tan importante estos días mantener la calma, aceptar la situación que nos va a tocar vivir y hacer que predominen las emociones positivas sobre las negativas para evitar caer en el desasosiego que lo único que nos aporta es sufrimiento innecesario convirtiéndonos en personas indefensas. No tenemos la opción de gestionar nuestras vidas libremente, pero si podemos gestionar nuestro tiempo, y es así, como mantendremos nuestras mentes equilibradas y sanas.

Gracias al humor que es la tónica general en las redes sociales y grupos de WhastApp se hace más liviana esta incertidumbre, al igual que los numerosos gestos de solidaridad y apoyo a los servicios sanitarios y otros servicios de primera necesidad tan valorados estos días. También se suman, las ofertas culturales y deportivas gratuitas que espontáneamente se han sumado para que el tedio y la desesperación no se conviertan en nuestro acompañante de la cuarentena.

Nosotros, la Escuela de Hostelería de Guayente, queremos contribuir con unos consejos para sobrellevar de forma saludable estos próximos días y mantener una buena salud emocional:  

  1. Primer consejo, hay que aceptar la realidad tal como es. Es imprescindible que colaboremos permaneciendo en casa. Procurar salir lo menos posible a la calle es la recomendación más segura y eficaz para que salgamos pronto de esta situación.
  2. Planifica tu día. Nuestra vida va a cambiar sustancialmente. Vamos a modificar nuestras rutinas y, por lo tanto, hemos de organizar bien lo que podemos hacer, cuándo y cómo hacerlo. Piensa en actividades para realizar solo, si es el caso, o en compañía. No lo dejes a la improvisación. Organizar y planificar es imprescindible. Anotemos ideas, pidamos sugerencias, creemos planes y nuevas rutinas
  3. Evitemos la sobreinformación. Ésta puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes. Información sí, pero la justa.
  4. Mantengámonos conectados con nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo y especialmente, relacionémonos con los mayores sean o no familiares nuestros, esto nos hará sentir más útiles.
  5. Aprovecha el momento. Puede que nos resulte raro. Al no formar parte de nuestras rutinas, podemos llegar a pensar que no podemos o no sabemos cómo vivir esta situación. Pero esto no tiene por qué ser así. Al contrario. Creemos espacios para estar juntos, leer, también para trabajar o estudiar. Para jugar con nuestros hijos. Juegos de mesa, interactivos on-line en familia, momentos de lectura juntos, selección de vídeos de música, tutoriales o películas para compartir. En caso de vernos solos, esto no debe ser un hándicap, son muchas las maneras de compartir tu tiempo a través de redes o como hemos visto todos, desde tu balcón. Es un buen momento para descubrirte a ti mismo y demostrarte tu capacidad de superación. 
  6. Puede ser el tiempo perfecto para la creatividad. En solitario o en compañía. Para cocinar, por ejemplo, para hacer pequeños arreglos, que siempre dejas para otro momento o para decorar la casa. Descubre tus habilidades culinarias, solo o en compañía, pudiendo organizar concursos o juegos con los más pequeños. Aprovecha el tiempo para ordenar tus armarios, desecha ropa que ya no utilizas, piensa a quien puede resultarle útil. Inventa coreografías, canta, escribe relatos o cuentos. En conclusión, disfruta dando rienda suelta a tu imaginación.
  7. Hagamos deporte en casa. Podemos encontrar nuevas aplicaciones o tutoriales para diferentes edades. Además de divertido, nos mantendrá en forma y aumentará las sustancias estimulantes de nuestro cuerpo que nos hacen sentir bien. Reduce los síntomas de depresión y ansiedad, mejora el funcionamiento de nuestro cerebro, activa nuestro cuerpo y aumenta la sensación de bienestar.

Y sobre todo, no olvides de una de nuestras mejores armas: la risa. Cuando reímos segregamos endorfinas y serotonina, las cuales producen en nuestro cuerpo una sensación de bien estar. Es nuestra mejor aliada para combatir el estrés, nos ayuda a reducir el insomnio, fortalecer el sistema inmunitario y con ella tenemos el analgésico natural por excelencia, al alcance de nuestra mano.

Beatriz Bielsa, psicóloga.

Profesora en la Escuela de Hostelería de Guayente

El mundo de la coctelería en los bares

Cócteles en los bares

01/04/20 No cabe ninguna duda de que el mundo de los cócteles está de moda. Cada vez son más los locales especializados en la preparación de suculentos combinados y atractivos cócteles.

Grandes ciudades como Madrid, (Del Diego, Museo Chicote, Macera, Salmón Gurú, o la coctelería del grupo La Rumba de Carlos Moreno) Barcelona, (Paradiso, Dr. Stravinsky, Dry Martini, Torre Rosa, Negroni, Boby Gin) por nombrar algunas, acaparan la gran mayoría de estos establecimientos especializados, pero también otras ciudades se están poniendo a la vanguardia con locales de diseño y la elaboración de cócteles, como el Brassclub en Mallorca, Café Madrid de Valencia, Varsovia en Gijón, o el reciente Bloody en Zaragoza, entre otros muchos en diferentes ciudades y no tan ciudades de España.

Pero, la gran pregunta que me surge siempre es ¿Por qué tengo que ir a un local especializado a tomarme un cóctel? ¿Por qué no nos podemos tomar un cóctel en un bar sin ser especializado?

La respuesta de muchos restauradores a esta pregunta no suele diferir mucho de esta, el cóctel cuesta mucho tiempo prepararlo, no encuentro muchas bebidas “raras” o “especiales”, no conozco técnicas de preparación, etc.

Como dice un buen amigo mío y propietario de la coctelería Negroni en Barcelona, Eduard Campos, un cóctel es arte pero sencillez, un cóctel tiene que estar al alcance de todos los parroquianos que acuden a las numerosas barras de los bares a disfrutar de su momento, de un buen combinado.

Hace poco  tiempo, organizamos unas jornadas en la Escuela de Hostelería de Guayente sobre la sala, y una de la jornadas fue precisamente la preparación de cócteles en cualquier barra de bar, sin necesidad de tener que ser un local especializado para ello, y para ello, de la mano de Eduard Campos, realizamos numerosos cócteles, todos ellos, para su preparación en las barras de restaurantes, hoteles y bares del valle de Benasque.

Seguramente todos nos quedaríamos extrañados si fuéramos a un taller mecánico a arreglar una rueda y nos dijeran que no, que allí solo cambiaban aceite, o que fuéramos a una farmacia a buscar aspirinas y nos dijeran que no, que solo vendían tiritas, seguramente en uno u otro ejemplo no entenderíamos absolutamente nada, ni la razón de porque no nos ofrecen el servicio que demandamos.

Entonces, ¿Por qué dar por normal pedir un Negroni en un bar y que el camarero me conteste que allí no hacen cócteles?, a mí, en estos casos, me pasa como al señor que no le han querido cambiar la rueda en el taller mecánico o la persona que no le han vendido aspirinas en la farmacia.

Veamos el ejemplo mucho más claro, el Negroni se compone de Ginebra, Vermut rojo y Campari, ¡son bebidas que todos los bares suelen tener en sus barras!, entonces, ¿Cual es el problema?. La respuesta a esta pregunta está en la formación, estoy seguro y convencido que la persona que está en la barra, no me lo hace porque no quiera, seguramente no me lo hace porque no sabe cómo se hace, que ingredientes lleva, dónde se elabora, cómo se decora…

Por eso la formación es muy importante, estamos cansados de escuchar la famosa y célebre frase de que para camarero vale cualquiera, pero para camarero, como para mecánico, farmacéutico o cualquier otra profesión necesita de una formación, de unos conocimientos, de una práctica, precisamente para responder a todas esas preguntas que planteábamos al principio, la coctelería no es difícil de trabajarla, pero necesita de práctica, de organización, de técnica que se puede aprender.

Y sin esa técnica tan profesional como vemos cuando vamos a numerosos de los locales que hemos comentado, hay una serie de cócteles que se pueden preparar directamente, sin necesidad de saber manejar una coctelera o un vaso mezclador, pero con ingredientes que se encuentran en la mayoría de las barras de los bares.

Por eso vuelvo a señalar que tenemos que ser conscientes de la importancia de la Formación Profesional en las escuelas de Hostelería para los futuros profesionales que van a formar parte de un sector tan necesitado de personal cualificado.

Por: José Luis Samitier Blanc

Profesor de FP – Escuela de Hostelería de Guayente.

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Hacer carrera

Hacer carrera

El sector de la restauración necesita profesionales cualificados. Para realizar correctamente un helado se necesita como mínimo conocer su equilibrio, los sólidos en su composición, los edulcorantes utilizados y la temperatura a la que se va a servir. Los bizcochos no suben en el horno de la misma manera en Huesca que en Benasque, ya que la presión atmosférica interviene en su proceso de elaboración. Si queremos conservar bombones de manera correcta para servirlos en nuestro restaurante tendremos que contemplar la humedad relativa y su actividad de agua. Habrá escuchado aquello de que el valenciano lleva su propia agua para cocinar paellas fuera de Valencia… y es que la dureza del agua afecta directamente en la cocción del arroz. Y no solo eso, comer es uno de los actos más íntimos que existen. Es introducir un alimento para que forme parte de nosotros; tendremos que asegurarnos de que este sea seguro. Cumplir con toda la normativa higiénico – sanitaria. Y, a todo esto, sumarle un largo etcétera.

Estos conocimientos y muchos otros deberán adquirirse a través de la formación, el buen hacer y la experiencia. Para ello los trabajadores del sector necesitarán desarrollarse profesionalmente durante el paso del tiempo y, en la actualidad, hacer carrera en la restauración es complicado. El intrusismo, las (en ocasiones) pésimas condiciones laborales, la falta de profesionalización en el sector, la inexistencia de la regulación del ejercicio profesional, la falta de conciliación familiar y las largas jornadas son algunos de los motivos por los cuales los jóvenes y no tan jóvenes deciden no hacer carrera en esta bonita profesión. Por eso me gustaría, de forma humilde, dirigirme a todos los agentes implicados. 

A los empresarios, por favor, exijan profesionales cualificados con títulos formativos que así lo acrediten. Y pongan a disposición de sus trabajadores unas buenas condiciones laborales: días festivos, jornadas llevaderas y salarios dignos. A los trabajadores: fórmense. Den lo máximo de ustedes cada día. A los legisladores… ¡legislen! Necesitamos pactos nacionales en educación, revisión y actualización de currículos conforme a los tiempos que corren, regulación del ejercicio de la profesión. A nosotros, profesores y profesoras, no permitamos que la Formación Profesional sea el lugar donde ir a parar cuando el “plan A” no ha funcionado y, de ser así, de ser el “plan B”, de ser la segunda, tercera o cuarta oportunidad… hagamos que nuestro alumnado sienta que es este su camino, que es su sitio y que en él puede desarrollarse profesional y personalmente. A todos ustedes, a todos nosotros; comer bien por poco no es sostenible, no es real. Pensemos en los productores, los intermediarios, los cocineros, camareros, personal de limpieza, recepcionistas… Un restaurante con una estructura empresarial mínima necesitará como poco tres o cuatro trabajadores. Pensemos cuanto tiempo pasamos en el mismo… ¿2 horas quizás? 2 horas en las que estamos atendidos por tres o cuatro personas. Hagamos una analogía con un taller de reparación de vehículos. ¿Cuánto nos costaría la sustitución de una pieza averiada que costase dos horas cambiarla? Respóndanse ustedes mismos y piensen en ello la próxima vez que vayan a cenar a su restaurante preferido.

Finalmente me gustaría señalar, como ya he dicho anteriormente, la necesidad de legislar sobre la regulación del ejercicio de la profesión. Actualmente, de cara al trabajo en los restaurantes no existe esta regulación. Es decir, no se necesita un título para poder ejercer de cocinero, jefe de cocina, camarero, pastelero… (mas allá de una mínima formación en seguridad e higiene alimentaria). Nadie concebiríamos ir a la consulta de un médico que no tuviese titulación. ¿Por qué dejamos nuestro estómago en manos de cualquiera? Bien es cierto y tenemos que ser conscientes de que hay personas que, por diversas cuestiones, no pueden acceder a este tipo de formación. Es ahí donde se manifiesta el poderío de la Formación Profesional, en su carácter transversal entre el mundo laboral y el mundo académico. Otorgando certificados profesionales, reconociendo competencias mediante procedimientos PEAC… Hagamos una Formación Profesional más fuerte, más valida y más atractiva. Formemos mejor, comamos mejor y bebamos mejor. Al final se trata de eso… de ser felices, de hacer carrera.

Por: Ángel Ahmad

Profesor de FP – Escuela de Hostelería de Guayente.

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