En Guayente hay días que se recuerdan por lo que se aprende… y otros que, además, se recuerdan por lo que se siente. La jornada de menú maridaje con Bodega Alodia fue de las segundas: una experiencia completa, elegante y muy formativa, en la que nuestro alumnado preparó y sirvió un menú diseñado para dialogar con tres vinos de la bodega.
Nos acompañó Beatriz Martínez, propietaria y sumiller de Bodega Alodia, que realizó una presentación magnífica de cada vino y guio el maridaje con un enfoque cercano, claro y lleno de contenido. Un lujo para el público… y una masterclass real para nuestros futuros profesionales de cocina y sala.
Además, este proyecto contó con la presencia de Jacobo Ramírez Conte, director general de la AECT Pirineos–Pyrénées, una entidad clave en los puentes de colaboración transfronteriza que conectan territorio, formación y oportunidades.
Bodega Alodia y Vignerons de Huesca: identidad, variedades locales y carácter
Bodega Alodia (D.O. Somontano) es conocida por su apuesta por variedades autóctonas como Alcañón, Moristel y Parraleta, recuperando patrimonio vitivinícola y construyendo identidad desde lo propio.
Su pertenencia a Vignerons de Huesca refuerza esa idea: una red que visibiliza vinos con carácter, ligados al territorio y a bodegas con mirada artesanal.
Con esa filosofía como base, planteamos un menú donde cada pase acompañara a un vino concreto, buscando armonía, contraste y coherencia gastronómica.
El menú maridaje
A continuación, compartimos el menú tal y como se sirvió, con sus vinos y alérgenos incluidos:
Alcañón
- Ceviche de corvina (pescado, sulfitos)
- Ajo blanco malagueño con sardina, uva y sorbete de menta (frutos de cáscara, sulfitos, pescado, gluten)
Moristel
- Pato en dos tiempos
- Carpaccio de magret de pato con compota de higos y queso O’Xortical (lácteos)
- Arroz seco de pato asado con calabaza y cítricos (sulfitos, apio, huevo)
Parraleta
- Albóndigas de ternera con salsa périgueux y puré parmentier (sulfitos, apio, lactosa)
- Chocolate y cereza (gluten, huevo, lácteos, frutos de cáscara)
- Petit four Guayente
Qué aprende el alumnado en un maridaje real
Este tipo de jornadas son una herramienta formativa potentísima porque cruzan competencias de cocina y sala en un escenario real:
- En cocina, se trabaja la coherencia del menú, puntos de cocción, texturas, salsas y ritmo de pase.
- En sala, se entrena la narrativa del producto, la explicación del maridaje, el manejo del tiempo y la coordinación con cocina.
- En conjunto, se aprende lo más difícil: que el servicio no es “servir platos”, sino crear una experiencia.
Y cuando esa experiencia la guía una bodega con un discurso claro y vinos con personalidad, la formación se dispara.
Cuando territorio, vino y formación se dan la mano
Para Guayente, colaborar con proyectos vinculados al territorio y a iniciativas como AECT Pirineos–Pyrénées significa seguir abriendo caminos: para el alumnado, para la escuela y para todo un ecosistema gastronómico que se construye con alianzas reales.
Gracias a Bodega Alodia y a Beatriz Martínez por compartir conocimiento con tanta generosidad. Y gracias a quienes asististeis y apoyáis estas jornadas: cada mesa llena es una oportunidad más para que nuestros alumnos crezcan, se midan y se conviertan en los profesionales que el sector necesita.
Formación real: el comedor como aula viva
Cada apertura del comedor en Guayente es una experiencia formativa completa.
El alumnado participa en:
- Planificación del menú
- Organización de cocina y sala
- Elaboración de platos
- Servicio al cliente real
- Gestión de tiempos, técnica y equipo
Porque en Guayente se aprende haciendo, y el comedor pedagógico es una de las herramientas más potentes de nuestro proyecto educativo.






































































































